
La belleza del proceso
- yaritzabarreto7

- 8 ago
- 2 min de lectura
Día 4 | Su obra maestra
La belleza del proceso
Versículo clave
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Filipenses 1:6
Devocional
Una obra de arte no siempre parece hermosa mientras está siendo creada.
Antes de contemplar el cuadro terminado, hubo un lienzo vacío. Hubo bocetos, líneas que parecían no tener sentido, colores sin mezclar y pinceladas que todavía no revelaban la imagen final.
Si alguien entrara al estudio del artista a mitad del proceso, quizá miraría el lienzo y pensaría: “No está terminado.”
Y tendría razón.
Pero inacabado no significa arruinado.
A veces miramos nuestra propia vida desde esa misma perspectiva. Vemos todo lo que todavía nos falta, las áreas en las que seguimos creciendo, las oraciones que aún esperan respuesta y las partes de nuestra historia que todavía no comprendemos.
Entonces comenzamos a compararnos.
Miramos la obra de otra persona y olvidamos que estamos observando capítulos diferentes. Comparamos nuestro boceto con el cuadro que alguien más nos permite ver terminado.
Pero Dios nunca te pidió que fueras una obra terminada antes de tiempo.
Filipenses 1:6 nos recuerda que Él comenzó la obra y Él mismo se ha comprometido a continuarla.
Quizá hoy todavía haya líneas que necesitan definición.
Quizá algunos colores aún no encuentren su lugar.
Quizá existan espacios del lienzo que parezcan completamente vacíos.
Eso no significa que Dios se haya detenido.
El Gran Artista sigue trabajando.
Hay belleza en aquello que ya ha transformado, pero también hay belleza en el proceso que todavía continúa.
Porque cada etapa habla de Su paciencia, de Su gracia y de Su fidelidad.
No tienes que tenerlo todo resuelto para ser valiosa.
No tienes que haber llegado para celebrar cuánto Dios ya ha hecho.
Y no tienes que esconder las áreas que todavía están siendo trabajadas.
Hoy puedes descansar sabiendo que estás en las manos del mismo Artista que comenzó la obra.
No te avergüences de estar en proceso.
Todavía hay pinceladas por dar.
Todavía hay colores por descubrir.
Todavía hay detalles que Él quiere revelar.
Y mientras Dios sostenga el pincel, puedes confiar en que la obra continúa.
Oración
Padre, gracias porque no me abandonas a mitad del proceso. Perdóname por las veces que me he comparado con otros o he despreciado lo que Tú estás haciendo en mí porque todavía no puedo ver el resultado final. Ayúdame a tener paciencia conmigo misma y, sobre todo, a confiar en Tus manos. Que pueda reconocer Tu gracia en cada etapa y descansar en la promesa de que Tú terminarás la buena obra que comenzaste en mí. En el nombre de Jesús. Amén.




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