
La voz del Amado
- yaritzabarreto7

- 9 jun
- 3 min de lectura
Floreciendo en las manos de mi Buen Jardinero
Día 12: La voz del Amado
Lectura bíblica: Cantares 2:10-12
“Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado la lluvia, se fue; se han mostrado las flores en la tierra…”
Reflexión
Hay momentos en la vida en los que las circunstancias parecen ocupar todo nuestro enfoque.
Pensamos en los procesos.
Pensamos en las pruebas.
Pensamos en las respuestas que estamos esperando.
Pensamos en las tormentas que estamos atravesando.
Y sin darnos cuenta, podemos olvidar lo más importante:
La presencia del Amado.
En Cantares encontramos una hermosa imagen del amor de Dios hacia Su pueblo.
Allí escuchamos la voz del Amado llamando a Su amada.
No es una voz de condenación.
No es una voz de rechazo.
Es una voz de amor.
“Levántate, hermosa mía, y ven.”
Qué invitación tan tierna.
El Amado no solamente trabaja en el jardín.
También camina en él.
No solamente cuida las flores.
También disfruta de su compañía.
A veces pensamos que Dios está interesado únicamente en nuestro crecimiento espiritual.
En nuestro fruto.
En nuestro servicio.
En nuestros resultados.
Pero el corazón del Padre anhela algo más profundo: Una relación cercana con nosotras.
Él desea que le conozcamos.
Que escuchemos Su voz.
Que aprendamos a caminar junto a Él.
Que disfrutemos de Su presencia.
En el pasaje de hoy, el Amado anuncia que el invierno ha pasado. Las lluvias se han ido. Las flores han comenzado a aparecer.
Es una imagen de esperanza.
Una imagen de renovación.
Una imagen de nuevos comienzos.
Quizás has atravesado una larga temporada de espera. Quizás has enfrentado vientos difíciles.
Quizás has caminado por estaciones donde todo parecía silencioso. Pero aun allí, el Amado nunca dejó de estar cerca, y hoy sigue llamándote.
No solamente a producir fruto.
No solamente a trabajar.
No solamente a perseverar.
Sino a acercarte a Él.
Porque la mayor bendición del jardín no son las flores. Es la presencia del Jardinero.
El mayor regalo de nuestra fe no son las respuestas que recibimos. Es la relación que disfrutamos con Cristo.
Las flores se marchitan.
Las estaciones cambian.
Los vientos pasan.
Pero el amor del Amado permanece para siempre.
Y cuando aprendemos a escuchar Su voz, descubrimos que Su presencia puede llenar nuestro corazón aun antes de que cambien nuestras circunstancias.
Quizás hoy necesitas detenerte por un momento y escuchar nuevamente Su invitación:
“Levántate, hermosa mía, y ven.”
No como una exigencia.
Sino como una invitación de amor.
El Amado sigue llamando.
Su voz sigue trayendo vida, esperanza y renovación al jardín de nuestra alma.
Para reflexionar
¿Estoy dedicando tiempo a disfrutar la presencia del Señor o solamente a pedir Sus bendiciones?
¿Qué áreas de mi vida necesitan escuchar nuevamente la voz del Amado?
¿Cómo he experimentado el amor de Cristo en medio de mis procesos?
¿Qué significa para mí responder a Su invitación: “Ven”?
Oración
Amado Señor, gracias porque me amas con amor eterno y porque Tu voz continúa llamándome hacia Ti. Ayúdame a escuchar Tu invitación por encima del ruido de mis preocupaciones y mis circunstancias. Enséñame a disfrutar Tu presencia, a caminar cerca de Ti y a recordar que la mayor bendición de mi vida eres Tú mismo. Que mi corazón responda siempre a Tu llamado con amor y confianza. En el nombre de Jesús, amén.
🌹 Verdad para atesorar:
“La mayor bendición del jardín no son las flores; es la presencia del Amado.” 💖✨




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