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La Niña que Aún Vive en Ti

Día 1: La Niña que Aún Vive en Ti


Lectura bíblica


“Antes bien, sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

— Efesios 4:32


Devocional


Cuando pensamos en nuestra niñez, algunos recuerdos nos hacen sonreír. Otros, sin embargo, todavía duelen.


Quizás recuerdas palabras que marcaron tu corazón. Tal vez hubo momentos en los que te sentiste sola, rechazada o incomprendida. Quizás aprendiste a esconder tus lágrimas detrás de una sonrisa o a buscar aprobación para sentirte valiosa.


Con el paso de los años crecimos, asumimos responsabilidades y nos convertimos en mujeres adultas. Sin embargo, muchas veces la niña que fuimos sigue viviendo dentro de nosotras.


Es la niña que aún recuerda aquel rechazo.

La que todavía se pregunta si es suficiente.

La que anhela sentirse amada y segura.


La buena noticia es que Dios no ignora esa parte de nuestra historia.


Nuestro Padre celestial conoce cada capítulo de nuestra vida.

Él estuvo presente en los momentos felices y también en aquellos que nadie más vio. Ninguna lágrima pasó desapercibida para Él.


Quizás otras personas no comprendieron tu dolor. Quizás nunca recibiste las palabras que necesitabas escuchar. Pero el Padre sí te ve. Sí te conoce. Sí te ama.


Y hoy te invita a acercarte a Él tal como eres.


No necesitas esconder tus heridas.

No necesitas aparentar fortaleza.

No necesitas tener todas las respuestas.


Puedes venir a Sus brazos con la sinceridad de una hija que sabe que es profundamente amada.

Esta serie no se trata de quedarnos atrapadas en el pasado. Se trata de permitir que el amor del Padre entre en aquellos lugares que aún necesitan sanidad.


Porque la niña que aún vive en ti no necesita ser ignorada. Necesita encontrarse con el amor perfecto de Dios.

Reflexiona


¿Hay alguna herida, recuerdo o experiencia de tu niñez que aún influye en la forma en que te ves a ti misma?

Entrégasela hoy al Padre en oración.


Oración


Padre celestial, gracias porque conoces cada parte de mi historia. Gracias porque ves las heridas que otros no ven y comprendes los dolores que muchas veces he guardado en silencio. Hoy pongo delante de Ti a la niña que fui y todo aquello que aún necesita sanidad. Ayúdame a experimentar Tu amor, Tu consuelo y Tu restauración. Enséñame a verme a través de Tus ojos y a descansar en la seguridad de que soy Tu hija amada. En el nombre de Jesús. Amén.


Para recordar


🤍 El Padre conoce cada capítulo de tu historia y te ama por completo.

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