
Nunca Fuiste un Error
- yaritzabarreto7

- 14 jun
- 2 min de lectura
Día 3: Nunca Fuiste un Error
Lectura bíblica
“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.”
— Salmo 139:14
Devocional
Hay heridas que nacen de palabras que escuchamos repetidamente.
Palabras que quizás fueron dichas en momentos de enojo, frustración o descuido, pero que terminaron echando raíces profundas en nuestro corazón.
“Debiste ser diferente.”
“No eres suficiente.”
“¿Por qué no puedes ser como los demás?”
Y aunque los años pasan, muchas veces seguimos viviendo bajo el peso de esas voces.
Algunas mujeres llegan a creer que son una decepción.
Otras sienten que nunca estarán a la altura de las expectativas de los demás.
Y algunas, en lo más profundo de su corazón, cargan con una pregunta dolorosa:
“¿Hay algo malo en mí?”
Pero hoy el Padre quiere responder esa pregunta.
No, hija.
No hay nada malo en el diseño que Él creó.
No eres un accidente.
No eres un error.
No eres un plan alterno.
Fuiste pensada, amada y diseñada por Dios con intención.
Antes de que dieras tu primer paso, Él ya conocía tu nombre.
Antes de que otros formaran opiniones sobre ti, Él ya había declarado tu valor.
Antes de que las heridas intentaran definirte, Él ya había establecido tu identidad.
El problema es que muchas veces hemos permitido que las voces de nuestro pasado hablen más fuerte que la voz de nuestro Padre celestial.
Pero hoy Dios te invita a escuchar Su verdad.
No la verdad de tus heridas.
No la verdad de tus temores.
No la verdad de tus fracasos.
Su verdad.
Y Su verdad dice que eres Su creación amada.
Quizás otras personas no supieron ver tu valor.
Quizás tú misma has dudado de él.
Pero el Padre nunca ha cambiado de opinión acerca de ti.
Nunca fuiste un error.
Siempre fuiste Su amada.
Reflexiona
¿Qué palabras o etiquetas has permitido que definan tu identidad más que lo que Dios dice acerca de ti?
Oración
Padre celestial, ayúdame a reemplazar las mentiras que he creído por la verdad de Tu Palabra. Sana las heridas que han distorsionado mi identidad y enséñame a verme como Tú me ves. Gracias porque fui creada con propósito, amor e intención. Hoy decido creer Tu voz por encima de cualquier otra. En el nombre de Jesús. Amén.
Para recordar
🤍 Nunca fuiste un error. Siempre fuiste una hija amada de Dios.




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