
Reflejando Su Amor
- yaritzabarreto7

- hace 18 horas
- 3 Min. de lectura
Reflejando Su amor
Tú también puedes brillar
Recuerdo que, hace años, mis primos y yo salíamos al caer la noche, llenos de ilusión, hacia el patio trasero de la casa de mi abuelita Carmin y mi abuelo Tano. Aquellas noches de verano eran especiales, pues frecuentemente podíamos presenciar un espectáculo de luces naturales que iluminaban la oscuridad.
Además de las estrellas, las luciérnagas resplandecían con su brillante luz, llenando la noche de un brillo casi mágico.
¿Sabías que las luciérnagas tienen un lenguaje secreto? Se iluminan para comunicarse entre sí, especialmente cuando buscan a su compañero de vida. Aunque son insectos frágiles y viven apenas unas semanas, su existencia es significativa. Su bioluminiscencia puede variar en colores, y cada destello transmite un mensaje especial.
Pero hay una verdad aún más maravillosa…
¿Sabías que nosotros también tenemos una luz especial?
Jesús, la Luz del mundo, nos enseñó:
“Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos.”. — Mateo 5:16
Jesús vino a iluminar la oscuridad de nuestro mundo, esa oscuridad causada por el pecado y la desobediencia. Con Su luz admirable, reveló lo que estaba oculto y transformó las tinieblas en verdad.
La luz nos permite ver con claridad, apreciar la belleza y descubrir lo que antes estaba escondido. Nos llena de esperanza. Y ahora, nosotros somos portadores de esa luz, gracias a lo que Jesús hizo en la cruz. Él se entregó por amor, para que tú y yo también pudiéramos brillar en medio de la oscuridad.
Pero esta luz no nace de nosotros… viene de Dios mismo.
El apóstol Pablo lo explicó así:
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” — 2 Corintios 4:6
La misma voz que dijo “sea la luz” en el principio… es la que hoy ha encendido luz dentro de nosotros.
Y cuando esa luz vive en nosotros, se nota.
Se refleja en nuestras acciones.
Se ve en cómo tratamos a los demás.
Se siente en cómo amamos, cómo servimos, cómo respondemos.
Brillamos cuando:
— mostramos bondad
— extendemos gracia
— damos esperanza
— elegimos amar aun cuando es difícil
No se trata de esforzarnos por brillar… sino de permitir que Su luz se vea a través de nosotros.
Juan también afirma esta verdad:
“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
— Juan 1:4-5
Y el apóstol Pablo nos recuerda:
”…en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.”
— Filipenses 2:15
La luna y las estrellas reflejan la luz del sol. No brillan por sí mismas. No generan su propia luz.
Así somos nosotros.
No podemos ser luz sin Cristo… pero sí podemos reflejar Su luz en los demás.
Así como en aquellas noches de verano, hoy tú también puedes ser esa luz que ilumina.
¿Qué pequeña acción harás hoy para reflejar el amor de Jesús en tu entorno?
🙏 Oración
Señor, gracias por venir a ser la luz que desesperadamente necesitábamos en medio de la oscuridad. Gracias porque has encendido Tu luz en nuestro corazón. Ayúdanos a reflejar Tu amor en cada acción, en cada palabra y en cada decisión. Que otros puedan ver Tu luz a través de nosotros. Haznos instrumentos de esperanza, consuelo y amor.
En el nombre de Jesús, amén.



Comentarios